Forest Pharmacy

Escrito por: Patricia Perles

Mi nombre es Patricia Perles, y llegué a Conservación Osa hace tan solo tres semanas para trabajar como asistente de campo en el programa de tortugas marinas, pero ya desde el principio me di cuenta de que este rincón de la Península de Osa, tiene mucho más que ofrecer.

Tras un paseo por los senderos con Agustín, te das cuenta de que el bosque es mucho más, más que aire puro, agua fresca, refugio, alimento…el bosque también puede curar nuestro cuerpo. Ya sea para tratar tanto problemas de la piel, como para quitarse un dolor de estómago o ahuyentar a las pulgas de la casa, el bosque siempre tiene una solución.

El Saragundí (Senna reticulata) es un árbol de pequeño tamaño y flores amarillas, tiene propiedades antibioticas, se puede usar para el hígado y además en forma de baño para tratar el sarampión. El Madero negro (Gliricidia sepium) se llena de flores rosadas y fragantes durante la estación seca. Las cataplasmas hechas con sus hojas se usan para dolencias de la piel como sarpullidos y picaduras, aunque también pueden usarse para eliminar las pulgas de casa.

La Dormilona (Mimosa pudica) es muy conocida por la forma en la que sus hojas se cierran cuando se rozan, pero además de esta cualidad tan divertida, su raiz machacada puede usarse para el dolor de muelas.

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El Marañón (Anacardium occidentale) es mas conocido por regalarnos los deliciosos anacardos, pero la verdad es que es una farmacia andante! La decocción de las hojas, la corteza y el fruto, se usa para tratar la diarrea; el ácido anacardico que contiene la nuez puede usarse para eliminar verrugas. Por otro lado el aceite de anacardo se usa para proteger las vigas frente a las termitas, y la resina extraida de cortes hechos en los troncos actúa como repelente de insectos.

La Majagua (Hibiscus pernambucensis) forma muros de hojas acorazonadas y flores amarillas y rojas en el límite entre la playa y el bosque. De su corteza, se extrae una fibra que es muy dura cuando esta mojada por lo que es muy útil para hacer redes y cuerdas; además la decocción de las hojas se usa para tratar problemas de la piel.

La Guayaba de mono (Posoqueria latifolia) perfuma las noches con la fragancia de sus flores blancas y tubulares, que además atraen a gran cantidad de polillas, monos y aves. Sus frutos también son muy preciados por los chanchos de monte y los tepezcuintles. Pero aparte de su gran labor como despensa para la fauna, si usamos su corteza en infusión nos desharemos de la diarrea y si secamos y trituramos las flores nos libraremos de las pulgas.

Y todo esto es sólo una muestra! Es importante conocer el bosque que nos rodea, y no dejar que la sabiduría popular se pierda.

“En definitiva, sólo conservaremos lo que amamos, sólo amaremos lo que conocemos y sólo conoceremos lo que nos enseñen”

-Baba Dioum-

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