Viaje a Osa: Algo más que huecos en el camino

Escrito por Hansel Herrera Vargas

Hansel Herrera Vargas, un biólogo costarricense con un bachillerato en Biología y un Diplomado en Química de Universidad Berry College, Georgia, Estados Unidos, es el coordinador de voluntarios nuevo de Conservación Osa. El siguiente es su relato de primera mano de su traslado a la Península de Osa. Hansel estado muy ocupado este verano, como la Tortuga Marina Programa de Voluntarios de 2012 está en marcha. Solicita hoy esta oportunidad para experimentar la maravillosa Península de Osa!

Mamon Chino (Photo: Mario Melendez)

El primer vistazo de Osa sucedió justo antes del atardecer en una tarde lluviosa de julio. A la orilla del camino, poco a poco se asomaba un mundo nuevo y mágico; una tierra que mezcla la selva con el mar. Rápidamente se llenaron mis pulmones con decenas de olores nuevos: el dulce aroma del Mamon Chino (Nephelium lappaceum), el suave olor de la Carambola (Averrhoa carambola), la hediondez del Nonis (Morinda citrifolia), el pudoroso Mimbro (Averrhoa bilimbí), la Guaba (Inga edulis), el cacao (Theobroma cacao), y otros mas. Ay, que lugar de ensueño pensé, y pronto olvide como había llegado hasta allí.

Lo cierto es que para llegar a Puerto Jimenez de Osa, hacen falta muchas páginas, muchos ríos que cruzar, muchas historias por contar. Decenas de pueblos y comunidades embellecen el camino desde la capital, San José, y hacen que el viaje de 9 horas en bus se reduzca a miles de avistamientos hermosos, de montañas y valles coloridos, de pájaros exóticos y arboles milenarios.

Cerro de la Muerte (Photo: Lsobrado)

Empezando en San José, la metrópoli costarricense, rica en historia y expositora de diversas culturas incluyendo la europea, africana, amerindia, etc. Dos horas mas tarde, llegamos a Santa María de Dota, la primera parada del autobús, en donde ya se deja sentir el fresco viento de altura que anuncia el inicio del ascenso al Cerro de la Muerte. El macizo Cerro Buena Vista (3491 msnm), mas conocido como el Cerro de la Muerte, debe su nombre a las historias de quienes sucumbieron a sus fríos, cuando este sirvió de ruta para los pioneros del Valle del General 100 años atrás. Bajando por el Cerro, empieza a aparecer el paisaje sorprendente del Valle del General: una majestuosa planicie sentada al pie la Cordillera de Talamanca y la Cordillera central. Poco a poco la temperatura va subiendo y el bus hace su segunda parada en Pérez Zeledón. De aquí en adelante, todo es cuesta abajo. El paisaje de paramo se cambia por un follaje denso y tropical, rebosante de cantos de aves y monos aulladores. Varios ríos después, llegamos a Chacarita, el punto de acceso a la península de Osa, y un pueblo de pescadores y agricultores experimentados. A la izquierda plantaciones de piña y café, y a la derecha el imponente bosque tropical lluvioso impregnado con olor de mar. Inmediatamente, los primeros vistazos del azulado océano pacifico aparecen en el horizonte, y el restante trayecto hasta Puerto Jimenez se convierte en un espectáculo de mar, selva, flores y coloridos ranchos que adornan el paisaje rural de la zona más pura del pacifico costarricense: la Península de Osa.

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