Nace una Tortuga de Mar

A Green sea turtle nests on Pejeperro Beach

Con la misma torpeza que sus madres, los pequenos reptiles descienden lentamente por la playa inclinada. Uno a uno van dejando tras de si un rastro de vida en la arena… Siete semanas atrás, después de un viaje de  cientos, quizás miles de kilómetros una tortuga Lora  adulta (Lepidochelys olivácea) se abrió paso entre las olas espumosas de playa Pejeperro en la Peninsula de Osa, Costa rica, para dar inicio a un ritual milenario, único y exquisito en el reino animal.

Con su caparazón cubierto de algas y organismos biolumniscentes, una tortuga Lora cava el nido donde depositara los preciados frutos de su cuerpo. A su alrededor, un grupo de ansiosos voluntarios esperan pacientes el momento final. Con un movimiento sincronizado, las aletas posteriores de la madre alternan para darle la forma y la profundidad perfecta a la cámara de huevos. Minutos mas tarde, las aletas se detienen, y un fuego de luces rojas se enciende sobre el exhausto quelonio. En este momento, la tortuga madre entra en un trance de desove del cual nada ni nadie la hará salir sin antes haber depositado el último de sus huevos. Es ahora cuando los investigadores y los voluntarios aprovechan para tomar los importantes datos de este reptil fascinante. Algunos palpan y revisan el cuerpo del animal para asegurarse de que no tenga heridas, canceres, o exceso de parasitos (barnacles); mientras que otros toman las medidas de su caparazón y de su rastro. En un ultimo intento por aprender de esta especie maravillosa, el investigador mas experimentado coloca una marca en cada uno de las aletas anteriores de la tortuga. Esta marca nos ayudara a  identificar este ejemplar y a monitorear sus futuros regresos a la playa.

The footprints of multiple newborn sea turtles from their walk to the ocean

… poco a poco las tortugas bebes avanzan por la arena. Su rastro es 20 veces menor al de sus madres, pero los movimientos son los mismos: cinco aleteos hacia adelante y después un breve descanso, para luego volver a empezar. El encuentro con las primeras olas las devuelven algunos metros en la arena. La espuma del mar cubre sus pequeños ojos. Ninguno de estos dos parece ser un obstáculo para estos determinados bebes, cuyo instinto de supervivencia hace parecer que esta no es la primera vez que viven este vaivén de olas y arena. Las expresiones en las caras de los voluntarios y las miradas de los investigadores dicen lo que las palabras no pueden decir. Cuentan una historia de satisfacción y alegría por ser parte  de un esfuerzo por conservar las tortugas marinas del mundo.

Osa Conservation
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