El festin de cada cuatro años

Durante el pasado mes de julio mientras caminaba por el bosque de Cerro Osa, Agustín Mendoza uno de los más carismáticos miembros del equipo de conservación y manejo de tierras, percibió ruidos y mucha actividad en lo alto del dosel, con forme se acercaba más al sitio se dio cuenta que toda esta algarabía provenía exclusivamente de un solo árbol de Zapote (Pauteria Sp); este árbol estaba repleto de jugosas frutas de un exquisito color naranja y de cuya pulpa emanaba un olor dulce que invadía la monótona serenidad del bosque; sobre el árbol se encontraba una tropa completa de monos araña los cuales saltaban de rama en rama, a 35 metros de altura, aprovechando la repentina abundancia de este inusual festín, y es que el Zapote Olímpico, como lo llama Agustín, solo fructifica cada 4 años, luego de los cuales permanece desapercibido en la espesura del bosque.

Luego de que los monos se alejaran con sus estómagos repletos y ante tal acontecimiento Agustín sin pensarlo dos veces escalo los más de treinta metros hasta la copa del árbol para recolectar algunos de estos codiciados frutos, los cuales plantó luego en el vivero para poder reproducirlos por primera vez en el Centro de Conservación Greg Gund.

Luego de poco más de cuatro meses de muchos cuidados y dedicación, esta semana pudimos plantar el primer arbolito de “Zapote Olímpico” en nuestras parcelas de restauración de bosque; la reproducción de este árbol representa un gran logro no solo por tratarse de una especies poco común, sino por que se ha convertido en un símbolo de la dedicación, paciencia y planificación a largo plazo que requieren los trabajos de restauración de bosque que Conservación Osa realiza.

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