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Se Concreta El Santuario del Carpodectes Antoniae

By Andrea Johnson

La observación de aves…Soy una pajarera de floración tardía: cuando era niña siempre tenía que acompañar a mis padres en caminantes en busca de currucas en el bosque del parte noreste de Ohio y lo hice sin entusiasmo. Finalmente descubrió que tenía una pasión por observar aves cuando estaba viajando por Costa Rica con un grupo de mi universidad, mirando a las cometas de cola bifurcada esculpiendo esculturas al aire encima de un valle de la selva.

Después de aquella experiencia aprendió a apreciar los placeres más sutiles de las especies que esconderse en vez de remontarse. Empecé a tener la habilidad (por lo menos a veces) a diferenciar entre un trillón de especies de mosqueros del pecho amarillo que posarse en los postes de la cerca. Pero no importa que cantidad de tiempo que duro en xeno-canto.org,  todavía no puedo identificar los cantos y las llamadas de los pájaros.

Por eso me encanta salir con los grupos de la observación de aves que vienen a visitarnos en Conservación Osa (como el grupo del “Birdathon” de Wisconsin y Minnesota que vino en febrero con su viva del norte y con su ayuda con la recaudación de dinero para nuestras actividades de conservación). Siempre es un chance a aprender de los expertos.

Cuando usted está de pie en el medio de la selva con uno de los guías o los ornitólogos que nos acompañan en nuestros viajes y de repente ellos manipulan su telescopio para enfocar en un víreo 20 metros de distancia detrás de una liana, u oyen un sonido callado entre 50 sonidos diferentes en la pared de verde, sabe que está entre gente apasionada y talentosa.

Durante un fin de semana en la parte principal de marzo, me encontré en la propiedad lo más nuevo de Conservación Osa, conocido como El Santuario del Carpodectes Antoniae. Estaba acompañada por Ulises Quintero, una vez un empleado de Conservación Osa y ahora un guía que trabaja por uno de nuestros albergues asociados (Bosque del Rio Tigre ) y él estaba contándome nombres de los especies tan rápidamente que podría escribirlos.

Hasta nuestras rodillas en la césped del pasto, y después peleando un curso a través de heliconias matorrales, viajamos alrededor de la parcela compuesto de 11,8 hectáreas. Realizamos recuentos de 10 minutos como parte de una línea de base aviar para el santuario nuevo. Al finales de dos días de recuentos, habíamos contados 105 especies, incluso unos migrantes y endémicos neo trópicos. A punto tres en nuestro segundo día, tuvimos el placer de ver un Carpodecte Antoniae del color amarrillo brillante durante su vuelo arriba de nuestras cabezas.

Claro que sabemos que estas aves vivían acá. Conservación Osa compró esta propiedad precisamente porque es tan importante para estos pájaros en peligro de extinción. Aunque es una parcela pequeña, medio cubierto con ganado de pastoreo y bordeado por la calle principal de la Osa y el Río Rincón, es un área de alimentación crítico para uno de los poco restantes subpoblaciones del Carpodecte Antoniae. Dos años de investigación dedicada de la ornitóloga Karen Leavelle nos muestra que hay un enlace entre estos parches de selva ribereña y los manglares cercanos donde estos pájaros construyen sus nidos. Conservación Osa actuó en su recomendación a comprar esta tierra cuando el dueño de la finca decidió venderla.

Desde asumir la propiedad en agosto, hemos excluido ganado de la tierra y hemos empezado a hacer planes para la restauración y el manejo. Este año, vamos a sembrar árboles a lo largo del pasto, utilizando estacas altas de ficus—uno de los árboles de alimento favoritos de este pájaro—para proporcionar sombra por plántulas de otras especies que benéfica a las aves. Vamos a crear un sendero interpretativo y plataformas de observación (aunque la calle y el puente son buenísimos para la observación de aves desde el borde de la selva) y últimamente atraer grupos de las escuelas locales tan como observadores de aves de conservación a visitar.

Para mí, el santuario es un ejemplo excelente del modelo que Conservación Osa aspira usar aquí en la Península. Trabajamos con socios (en este caso American Bird Conservancy) para responder a una pregunta de investigación con relevancia directa a la conservación: cual hábitat necesita este especies en peligro de extinción globalmente para prosperar y dónde lo queda? Identificamos sitios específicos, negociamos con vendedores, y hemos prevenido estas 12 hectáreas de convertir en plantaciones de palma o en viveros. Anticipamos que nuestros esfuerzas de restaurar van a aumentar los recursos de alimentación que son disponibles no solo a los Carpodectes Antoniae pero a otros especies de aves residentes y migratorias. En esta propiedad tan como las otras de Conservación Osa, llevamos a cabo encuestas de monitorio de aves para mantener un registro de especies y de cambio a través de tiempo y también para calificar el éxito de nuestro trabajo.

Conservación Osa agradece a los donantes institucionales y a los donantes individuales que nos ayudaron con esta inversión. No hace mucho tiempo, tuvimos el placer de pasear tiempo en el santuario con una de estos donantes, Cecilia Riley, Director Ejecutivo  del Gulf Coast Bird Observatory y administradora de la dotación Tropical Forests Forever. Una mañana soleada, al borde del camino con Cecilia, su esposo Mike y el grupo del Birdathon 2013, los Carpodectes Antoniae volaban de ida y vuelta a través del Río Rincón, exhibiéndose para sus parejas potenciales y tal vez un poquito para nosotros también…

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