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Ganar-Ganar-Ganar: esfuerzos para la conservación de ecosistemas humedales es una victoria triple!

Por: Andrés Jiménez, Gerente del Programa Humedales

 

Recientemente tuve la oportunidad de pasar tiempo con el doctor Jurgenne Primavera, una doctora conocida mundialmente por su trabajo científico con los manglares de las Filipinas. Primavera es una mujer tranquila pero alegre que demuestra un brillo especial cada vez que habla de los manglares. Después de más de 40 años de trabajo con estos árboles, todavía sonríe cuando tu muestra una foto de su misma escalando un árbol.

Tengo que admitir que en este momento yo no tenía ninguna idea de lo que estaba sucediendo en las Filipinas. El único concepto vago que tenía sobre los recursos naturales del país era sobre los arrecifes de coral impresionantes que rodean el archipiélago que consiste de más de 7.107 islas. Nunca esperaba aprender tanto de una experiencia tan corta.

 

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Doctor Jurgenne Primavera planta arboles manglares con un chico del barrio en los humedales Térraba-Sierpe.

 

Después de una reunión y tres presentaciones alucinantes, llegué a tener una idea de la situación: Las Filipinas es un país que se caracteriza por la protección de los arrecifes de corales, mientras que simultáneamente se destruyen ecosistemas de humedales de manglar. Gracias a la sobrepesca en los océanos y la inmensa presión de la superpoblación (cerca de 100 millones de personas en un superficie de 300.000 km2 – significando que hay 308 habitantes por kilómetro cuadrado), grandes cantidades de bosques de mangle fueron talados y reemplazados pata crear estanques de acuicultura, entre otras cosas. Estos estanques están destinados a abastecer a la nación en crecimiento de la fuente de proteínas que ya no pueden encontrar en los océanos afectados por la sobrepesca.

Esta situación generó una larga lista de problemas para el país, el principal siendo mayor vulnerabilidad de tifones. Cuando se elimina la vegetación (en este caso, los manglares) de las zonas costeras, deja abierto un camino para estos fenómenos destructivos climáticos para que golpeen directamente las ciudades, pueblos, y estructuras humanas. La destrucción de este ” cinturón verde ” de protección ha incrementado considerablemente el número de los daños causados ​​por este tipo de fenómenos. En 2009, el tifón Pepeng dejo hasta 375 muertos y le costó al país 27 mil millones de pesos ( 630 millones de dólares) en daños. Teniendo en cuenta el cambio climático y el hecho de que Filipinas se golpeó con un promedio de 20 tifones al año, este país se enfrenta con una situación climática peligrosa cuando destruyen estos árboles.

Sin embargo, hay un aspecto positivo de esta historia. Las Filipinas ha comenzado a gradualmente recuperar su cinturón verde de protección a través de los esfuerzos combinados del gobierno, las ONG’s, y las comunidades locales. Las Filipinas han adoptado un plan de manejo para los manglares en las comunidades: la comunidad tendrá una cierta cantidad de tierra de manglares arrendada por 25 años que será cuidad, protegida, y usada por la comunidad para sacar provechó. El gobierno se encargara de regular y autorizar el uso de la tierra, las comunidades se encargan de la gestión activa de la tierra, y las ONG’s – la tercera punta del este triangulo – proporcionaran la base para la articulación de los esfuerzos comunales, y la capacidad de la comunidad. Los tres grupos se benefician de los resultados de estos esfuerzos, comprometiendo lo que es una situación de ganar, ganar, ganar – una triple ventaja para las Filipinas.

 

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Un chico del barrio busca moluscos, un estilo de vida tradicional en bosques de manglares en Costa Rica.

 

En un mundo ideal, este sistema sería perfecto, pero ¿es realmente posible? A pesar de que este país asiático ha tenido éxito, pero también ha tenido historias de fracaso donde la Comunidad no participa, o cuando un nuevo gobierno local llega al poder y los esfuerzos por la conservación de los manglares están olvidados. En otros casos, hay casos donde las ONG’s  que participan sólo piensan en su propio beneficio – a veses salen del proyecto antes de que la comunidad esté preparada para manejar el proyecto solos, o por el otro lado, se quedan por mucho tiempo, paralizando la dirección de los locales. Mi punto aquí es que no importa cómo lo veas, el país está empezando a darse cuenta que los manglares son vitales para su bienestar y está corrigiendo lentamente un error histórico con modelos participativos muy interesantes. Como cuestión de hecho, los manglares son tan valiosos ahora que las Filipinas tiro bodas masivas organizadas por el gobierno local en donde si se plantan algunos árboles de mangle antes de un boda, se pueden casar gratis una pareja. Como al Doctor Primavera le gusta decir, “Dejando atrás una vida de pecado en más de una forma.”

¿Qué podemos aprender del caso de las Filipinas? Es claro para mí que la administración necesita venir de 3 fuentes principales – del gobierno, de las comunidades que viven, alimentan, y disfrutan de los humedales, y de la sociedad civil representada por las ONG’s (e incluso empresas privadas). No parece tan complicado, ¿verdad? Sin embargo, en la vida real ha demostrado ser un proyecto difícil.

Aquí viene el caso de Costa Rica, con un 25 % del territorio del país bajo algún tipo de protección del medio ambiente, con la fuerte participación ciudadana y con la disposición (en la mayoría de los casos) del gobierno –  sin embargo, la gestión del medio ambiente en Costa Rica se está quedando atrás. Sí es verdad, Costa Rica ha tenido mucho éxito en la protección de espacios naturales, pero también tiene una deuda histórica muy diferente a esa de  las Filipinas. El país sólo ha sido capaz de crear, estructurar, y poner en práctica sistemas de gestión basados ​​en “modelos de arriba hacia abajo,” donde el establecimiento, la gestión, y la regulación de las áreas protegidas nacionales proviene sólo ser del gobierno. Esto significa que el modelo de las Filipinas quizás no se capas de suceder, o que aun estén lejos de suceder en Costa Rica gracias a las leyes que prohíben la gestión de tierras del gobierno por la sociedad civil. ¿Es un problema prohibir que comunidades manejen las tierras en Costa Rica? Si usted me pregunta a mí, yo creo que sí.  Actualmente los países, y me atrevería a decir el mundo, necesita que las comunidades que viven a primera mano de esta tierra sean participantes directos, y que se sientan empoderados por saber que con el mantenimiento de sus ecosistemas, van a tener buena salud y mejores recursos.

Creo que los humedales son un gran lugar para comenzar con ” modelos de triple ganancia.” Los humedales proporcionan gran cantidad de servicios de los ecosistemas: actúan como amortiguadores climáticos, protegen las fuentes de agua, funcionan como fuentes de alimento, y tienen claramente una enorme importancia en el transporte, entre otras cosas. Aún más, los humedales han sido un paisaje importante para los seres humanos desde tiempos remotos. Es verdad que la extrema presión de los fenómenos climáticos que han ocurrido en las Philipinas no sean tan críticos en Costa Rica, pero esto no es una excusa para no avanzar en los diferentes modelos de gestión que tendrán mas benefició y éxito.

Importantes cambios son necesarios para implementar con triunfo este “triple modelo” en Costa Rica – cambios a la legislación, la modificación de la actitud del gobierno, y sobre todo la conciencia y la participación de la sociedad civil. Con la participación de primera mano del estado civil, hay más oportunidad para tener éxito con modelos de gestión. Pensando en este tipo de modelo, y teniendo esperanzo que sean algún día implementados no será posible hasta que el gobierno no se vea mas como los únicos, o principales administradores de los recursos forestales.

Osa Conservation
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