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Intercambio de conocimientos para la conservación, parte 1: Wilmar viaja a Costa Rica

Conservación Osa (Costa Rica) y Amazon Conservation Team (Colombia) comparten conocimientos y ideas a través de visitas de miembros de sus equipos de campo

 

Mi viaje a Costa Rica y la Península de Osa

por Wilmar Bahamón Díaz, ACT-Colombia

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Agustin demuestra como colectar semillas nativas del bosque.

Nací en el campo, desde niño exploraba mi vereda, caminaba por largas horas en el monte siguiendo los caminos de hormigas, jugaba con los pescados de las quebradas, me trepaba como podía a los árboles para degustar guayabas, uvillas de monte, guamas, naranjas, mamoncillos, zapotes.  A mis 10 años, mis papás decidieron que debíamos trasladarnos a la ciudad, fue un choque fuerte, porque extrañaba mis momentos como explorador de especies animales y vegetales.   Al terminar los estudios básicos, ingresé a la Universidad de la Amazonia a estudiar Ingeniería Agroecológica, allí tuve la posibilidad de reencontrarme con mi niñez, cada vez quería aprender más y veía en las ponencias, cursos, talleres, intercambios la mejor oportunidad para crecer y aprender de los demás.

Al terminar mis estudios universitarios en el 2006, empecé a trabajar con comunidades, me presentaba a convocatorias de becas para cursos y talleres a nivel nacional e internacional, empecé a profundizar mis conocimientos y empecé a hacer mi maestría en Agroforestería.

En mayo de 2010, ingresé a trabajar con ACT, Colombia  una organización que se encontraba desarrollando el Proyecto Paisajes de Conservación con comunidades indígenas y campesinas en la zona de influencia del Parque Nacional Natural Alto Fragua Indi Wasi en Belén de los Andaquíes y San José del Fragua, en el Caquetá. Día tras día aprendía de las personas y conocía más mi territorio. Esta organización me dio la posibilidad de crecer como profesional y como persona.  En junio de 2013 tenía programado un viaje a Costa Rica a realizar una ponencia en el Congreso IUFRO, organizado por el Centro Agronómico Tropical de Investigación y Enseñanza CATIE, en la ciudad de San José. Allí, Liliana Madrigal, directiva de Amazon Conservation Team, me propuso que viajara a Puerto Jimenez a conocer la experiencia de Conservación Osa, para que intercambiáramos saberes y a mi regreso, pudiera replicar lo aprendido con mi comunidad; no dude en decir que sí.

Viajé de San José a Puerto Jiménez en avioneta, no me despegaba de la ventanilla observando el majestuoso bosque que se entrelazaba con el mar y las montañas; al aterrizar en Puerto Jiménez me estaba esperando el señor Dennis Vásquez, funcionario de CO, quien durante 40 minutos me llevó en carro hasta las instalaciones del Centro de Conservación Greg Gund, en el Refugio de Vida Silvestre Osa, y administrado por Conservación Osa.  Ahí me     esperaba Agustín, un experto local que compartiría conmigo sus conocimientos sobre técnicas de recolección de semillas y técnicas para escalar árboles, además de hacerme un recorrido por el campo de Conservación Osa.  Recordé aquellos días de mi niñez cuando me subía a los árboles a coger frutos, pero ahora lo iba a hacer con otra técnica.

Agustín fue mi compañero de travesía durante una semana, recorríamos durante horas el bosque, era curioso ver cómo  jóvenes de manera voluntaria aportaban a cuidar las tortugas, a sembrar árboles, hacían estudios sobre la zona, me impresionó ver cómo personas extranjeras visitaban el cerro, sembraban árboles y se asombraban de tanta belleza. El tiempo pasó muy rápido, aprovechábamos las noches  con Agustín para contar historias, resolver dudas e inquietudes. Él sentía curiosidad por conocer sobre la Amazonía Colombiana, sus gentes, su cultura, sus formas de vivir; quería que Agustín viniera conmigo para atenderlo y mostrarle mi territorio, para que la experiencia que yo estaba viviendo en ese momento, fuera también vivida por él, pero me sentía impotente porque no estaba en mis manos la decisión de generar este espacio.

Al regresar a Colombia, le comenté a Carolina Gil, Directora de ACT Colombia, sobre la experiencia, y le propuse que trajéramos a Agustín para que nos acompañara en un recorrido con las comunidades indígenas, para que intercambiaran saberes y conversaran sobre las técnicas de recolección de semillas; La propuesta fue aceptada y Agustín hizo maletas, venció el miedo y llegó a Colombia en octubre de 2013 donde estuvo durante 10 días.  Durante su viaje conoció Bogotá, Florencia y se subió a una voladora (transporte fluvial) para compartir con los huitotos, coreguajes  y equipo técnico de ACT sus saberes.   Era el centro de atención por su habilidad y por ser de “otro país”.  Agustín se sorprendía de las formas como vivían las comunidades, no entendía por qué antes de escalar un árbol los indígenas llevaban a su boca un puñado de polvo verde, a lo que le explicamos que era hoja de coca molida, una práctica ancestral que tienen las comunidades.

Llegó el momento de que Agustín regresara a Costa Rica, antes de partir lo llenaron de regalos: canastos, collares, todos querían la foto con Agustín “aquel hombre que nos compartió otra manera de subir a los árboles, nosotros nos pelábamos el pecho, la barriga subiendo como micos, y él con lazos y otros equipos nos enseñó una manera más práctica, sencilla y cómoda, podíamos escalar mucho mas alto sin tanto riesgo y sin pelarnos tanto”, dijo Elias en la Maloka (lugar sagrado de encuentro de los indígenas) mientras se hacia la evaluación.

Considero que estos intercambios son muy valiosos, el hecho de viajar, de conocer otra cultura, otros países, otra gente, otras prácticas, nos abre la mente, nos hace crecer como personas y como profesionales, nos permite compartir saberes y seguir aportando a la conservación, a la construcción de país.  Gracias a todos los que hacen posibles estos espacios, historias de vida que va llenando la mochila de conocimiento, alegrías y amor por lo que se hace.

 

Osa Conservation
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