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Mudanza. Destino: el Paraíso, También Conocido como la Península de Osa

Hace unos meses mis fantásticos compañeros de DC me sugirieron que me vaya a la Península de Osa en Costa Rica para visitar a nuestras estaciones de campo y tal vez considerar tomar un rol permanente como coordinadora de voluntarios allí mismo.

Al principio, como suele pasar con un evento que cambia la vida, tenía dudas. Cierto, había trabajado por Conservación Osa por más de un año, apoyado sus proyectos, y tenía una profunda fascinación con la idea de trabajar en el campo. Pero también había vivido casí toda la vida en Washington DC y tenía que pensar en mis amigos, my vida, mi trabajo, y mi amado perro.

Al final, y como algunos de ustedes ya leyeron en mi blog anterior, decidí irme a la Península para investigar esta idea, y en caso de que sea demasiado largo para leer, me enamoré.

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La Península de Osa

 

Mientras escribo este blog, he estado oficialmente en Costa Rica como empleada permanente por menos de una semana desde mi llegada a las 7 pm el lunes pasado. Sin embargo, ya puedo decir sin duda que hice la elección correcta.

Entonces como puedo saber que hice la elección correcta después de tan solo 6 días? Bien…déjenme presentarles con una variedad de fotos con leyendas, mostrando como he logrado más en menos de una semana que haría normalmente en un mes. Y para que sepan, no he estado descansando ni paseando como decía que haría en esta primera semana – he estado trabajado. ¡Y las 8 horas completas también!

Día 1. A las 5  am de la mañana el lunes pasado llegué al aeropuerto WAS en DC. Como algunos de ustedes ya saben (o tal vez no) la tormenta de nieve llamada Juno (el apocalipsis de nieve que no hubo) llegó justo en ese momento a la costa Este de Estados Unidos y dejó varados unos 1,000 vuelos (por ninguna razón). Resulta que mi vuelo a las 6 am a Florida no era uno de los vuelos varados. Un buen presagio, pienso yo. Llegué en San José en la noche y el tiempo estaba maravilloso.

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De una tormenta de nieve a temperaturas de 90 grados F? Sí, hice la elección correcta.

Esa noche preparé mi cuarto, desempaqué, y me dormí bastante rápido. Ni siquiera colgué mi mosquitero.

Some day I will hang up my mosquito net properly...

Algún día colgaré mi mosquitero…

Día 2. Un día bastante normal, casi demasiado normal. Trabajaba en los itinerarios, cosas normales, pero también aprendí andar en moto. Sí. Literalmente así pasó. Estaba sentada en el área común cuando un compañero me miró y me preguntó: “Quieres andar en mi moto?” La respuesta es obvio – parece terriblemente inseguro y fantástico. Entonces anduve en moto por primera vez, y sólo me caí dos veces con la gracia de un gato. (Foto aquí) Le culpo a la moto, es más pesada que yo.

Día 3. He notado que por aquí el tiempo importa menos que en el mundo caótico de tomar trenes bajo tierra, viajar horas diarias al trabajo, y reunirme con gente a ciertas horas en ciertos locales. Le acompañé al director de ciencia, Jim Palmer, y sus asistente, Erin, para monitorear un río, y hablando francamente, si mi trabajo incluye sacar muestras de los ríos cada de vez en cuando….apenas es trabajo. Lo considero un beneficio (esto es lo que pasa después de estudiar la biología marina por 4 años). Terminé el día con un poco más de trabajo y incluso logré colgar mi mosquitero.

So many E.Coli samples!!

¡Tantas muestras de E.Coli!

Día 4. En este punto ya tengo que mirar las fotos de la semana para recordarlo todo. Juan Carlos, nuestro investigador felino y Wanda, gerente de experiencias en conservación, me invitaron para acompañarles a un eco-hotel que provee charlas sobre los programas de monitorear vida silvestre en la Osa. Era una experiencia linda, y al salir tuvimos un encuentro con una serpiente curiosa. Mientras entramos en la camioneta, Wanda dijo con calma y gracia, “Oye Juan Carlos, será posible andar un poco más lento, creo que hay una serpiente entrando por la ventana…” Sí. Había una serpiente. Lo confirmé desde atrás y incluso saqué un vídeo de toda la experiencia. Para acortar una larga historia, la serpiente entra la camioneta, culebrea por el salpicadero, se enrede por el volante y sale del vehículo por la ventana del conductor. Fue muy entretenido desde atrás pero más importante, aprendí sobre la serpiente Oxybelis aeneus, y que este pequeño (pero largo) muchacho no es peligroso para los humanos.

Just a friendly, curious car snake!

¡Una serpiente amigable y curiosa del coche!

Día 5. Me he adaptado con tanta facilidad que me desperté al amanecer alrededor de las 5:00 y caminé por el río Piro cerca de mi casa hasta las 8:00, justo a tiempo para ir al trabajo…Esta caminata fue particularmente tranquila, y logré sacar algunas fotos de aves. Vi un hermoso Cherrie’s Tanager y una grande bandada de Ibis. Otra mañana productiva.

Just a tanager, minding his own business.

Un Cherrie’s tanager (Ramphocelus costaricensis), haciendo lo suyo.

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Una grande bandada de ibis blanco (Eudocimus albus)

Entonces en fin ¿que hice en 1 semana en la Península de Osa después del trabajo? Aprendí andar en moto, monitorear ríos, caminé y saqué fotos de aves, me encontré con una serpiente curiosa, y miré un hombre de la zona representar acrobáticos con fuego (ups, me olvidé mencionar eso, verdad?). Definitivamente una semana de intensa actividad, diría yo…

Pero ahora el trabajo verdadero empieza y mientras me preparo para todos los grupos y eventos, también tengo una sonrisa grande por la cara porque sé que cada día será lleno de nuevas aventuras, y bueno, de eso se trata la vida, ¿verdad?

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