Creando olas – las dificultades de estudiar cangrejos ermitaños

Escrito por: Rebecca Trinh

En la Osa, trabajo en la playa está dirigido por el comportamiento de las olas. Aquí, estamos acostumbrados a olas grandes, mareas altas, y corrientes fuertes que nos mantienen afuera del agua, aún durante los días más calurosos. Pero esta semana pasada, nuestra costa fue bombardeado por olas monstruosas que fueron realmente impresionantes en su habilidad de reestructurar la playa. El océano es una fuerza formidable aquí, burlándose de ti mientras caminas por la arena caliente buscando el cangrejo ermitaño indicado. Lo que más quieres es refrescarte en el agua. Pero sabes mejor. Aquí es demasiado peligroso entrar en el agua.  Pero estas olas monstruosas hacían que las olas normales parezcan salpicaduras. Palmeras caídas y troncos que habían llenando la playa ahora se han ido con el mar. La altura por la línea de árboles que marca la línea de alta marea, ha sido reemplazado por un pendiente suave de arena. Donde hubo una vez un río con corriente, hay ahora un pequeño laguna mientras las olas llevan más y más arena para llenar la playa. Y donde hubo una vez cientos de cangrejos ermitaños recorriendo por la playa, ahora hay solo algunos muy valientes que salen por la noche.

Estas olas monstruosas no aparecieron solamente en la Peninsula de Osa o en Costa Rica, pero aparecieron en toda la cosa desde en Norte al Sur de América, causando daños a las costas, ecosistemas costeros, y propiedades en las playas. Pero también trajeron un poco de diversión a los surfistas que enfrentaron las grandes olas y corrientes fuertes para una oportunidad de agarrar estas olas ridículamente grandes. Y aún algunos encontraron alegría navegando estas olas únicamente enormes, la inesperada llegada del agua agitada trajo muchas complicaciones para la población local de cangrejos ermitaños en la Osa.

Los servicios de meteorología nacionales a lo largo de la costa Pacífica publicaron advertencias de seguridad sobre el estado del mar. El oleaje alto fue el resultado de olas de largos periodos generadas por una tormenta al sureste de Nueva Zelanda más temprano en la semana. El estado agitado del mar también trajo corrientes fuertes. Las olas cruzaron el Pacífico a una velocidad de alrededor de 50 kilómetros por hora, cubriendo una distancia de alrededor de 1,200 kilómetros por día, al final parando solo cuando chocaron por nuestra costa.

 

En California, las olas tenían una altura promedia de 3 metros, causando alegría entres los surfistas, pero causaron consternación entre los dueños de las casas que inundaron. Al menos 16 personas fueron rescatadas debido a las olas altas. Los cruceros tuvieron que atracar en estado de emergencia y acortar sus viajes para evitar el agua peligrosa. En México, se reportaron olas de hasta 4 metros, causando inundación y una fatalidad. Dos más fatalidades fueron reportados en Panamá y Chile y una persona sigue perdida en El Salvador debido al mar tempestuoso.

En Costa Rica, las ola peligrosas causaron un catástrofe ambiental ya que una barcaza zozobró dentro del Golfo de Nicoya, derramando 180 toneladas de fertilizante en las aguas costeras. Trabajadores ambientales y las agencias policiales locales han estado trabajando para cuantificar los efectos del derrame y han advertido al público que se mantengan afuera del agua. Peces muertos han estado flotando a al superficie, debido al derrame. Oficiales están preocupados que el fertilizante, además de ser tóxico para algunos organismos, puede causar una floración dañina de fitoplancton, causando más cambios al ecosistema.

Aquí en la Osa, las olas llevaron la marea hasta la jungla, borrando senderos. También, las olas llevaron algunos de mis experimentos de campo para los cangrejos ermitaños. Llegué en la Osa hace dos meses y medio para estudiar estos cangrejos y su hábitat nativo. Estos cangrejos ermitaños terrestres son únicos en su habilidad de activamente  tallar el interior de las conchas de caracol que usan para su casa. Para determinar cómo, y por qué, los costos y beneficios de tal comportamiento laborioso, ideamos varios experimentos de campo y de manipulación para realizar. Desafortunadamente, tres de estos experimentos de campo han sido llevados por el mar y sus olas monstruosas. Cortes transversales realizados en la noches durante marea baja después de que las ola monstruosas se habían ido, mostraron lo desértico que dejaron la playa. Cangrejos ermitaños que antes habían poblado la playa buscando cocos caídos, detrito, y cualquier otra cosa que podían hallar, estaban totalmente ausentes. Algunos individuos grandes se podían encontrar por los manglares o arriba de la línea del agua en los árboles. Las olas no llevaron solamente los experimentos pero también poblaciones enteras. Sin embargo, aunque sea frustrante, perder a los experimentos y organismos, fue realmente interesante observar este evento anómalo y poder documentar su impacto sobre los ecosistemas locales.

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