Sea Turtles, Volunteers and Visitors, Wildcats

More than a green patch on a map: Osa’s biodiversity and charm must be experienced in person

Blogpost by Thomas Kao, Volunteer, Age 14

In this modern day and age, we often forget there is more on this planet than just your home. As a young student with a love for maps, I have always set my eyes on this little corner of the world, an untouched paradise: Osa Peninsula.

As I mentioned, I absolutely love maps. I have laid my eyeballs over thousands of them, hungry for locations and searching for something new. However, maps can only tell you so much, and in reality they are portals to the lands they project.

Thomas and his mother, Lynn, taking a break under a giant old Ajo tree while hiking the Ajo Trail. Photo: Lucia Vargas

For Christmas, Santa delivered me a beautiful atlas, however, this atlas was a very recent edition. Thanks to the work of scientists in the field, preserving the ecosystem has never been more highlighted in history and this new atlas revealed every single National Park in the world. While browsing the atlas, Costa Rica really stood out. National Parks practically litered the page, and the Osa Peninsula was drowned in a sea of green labels. One minute I found myself staring at a page in a book and in the next I found myself in a plane leaving Los Angeles. Life can be hilarious sometimes.

Once at Osa Conservation, we participated in hatchery checks where we released hundreds of sea turtle babies. Everyday, I watched them crawl into the ocean with a smile on my face. Once the turtles made it home, we would trek back to the camp through a beautiful rainforest, and we could see tons of different animals that Osa provides with its limitless biodiversity.

A happy group of volunteers and Sea Turtle Research Field Assistants headed back from a morning sea turtle patrol of Piro Beach. Photo: Shannon Millar

The forest is never quiet and is always so full with life and magnificent greenery. Butterflys float around the fields and birds soar across the blue sky with grace. Monkeys of all types leap across the forest canopy whilst snakes slither across the forest floor. In the rivers and swamps you can find basoliths, lizards capable of walking on water, and small schools of fish swimming through the clear water. In California, almost none of the animals found here exist; the two enviroments are polar-opposites. If there is something I will never forget about Osa, it must be the local fauna and plantlife.

While living at the Osa Verde BioStation was at first out of my comfort zone, it quickly became a lovely and comfortable second home. The first day, I found a large spider sitting on a counter the size of my hand, that certainly give me a heart attack! However, each night the sky is covered with stars, a view I never saw in the USA. When staring at the stars, you will always hear monkeys, insects and birds, a non-stop noise but not an annoying one. It gives the surrouding forest livelihood and soul, showing you just how active Osa is.

Thomas excitedly holding a butterfly he encountered at the Osa Verde BioStation. Photo: Lynn Kao

Once in bed I fell asleep, the living quarters were extremely clean, something you definently wouldn´t expect. In fact, I have never slept better in my life; I was sound asleep like a baby. Three times a day meals were served, and all of them were delightful. All things considered, the food served here is best I´ve had in a long time.

I have been in other countries before with rainforests, but Costa Rica´s Osa Peninsula tops the list as the best one. I definently will have plenty of stories to tell my friends, I´m very glad and grateful that I had the opportunity to set foot in this foreign land.

Maps can only take you so far; there are no turtles, stars and monkeys on a map. It is only when you set foot in a new location, will you actually feel and experience an entirely new world.

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Necesitamos una transformación cultural permanente para la cacería de la vida silvestre en la Península de Osa

Blog por Marco Hidalgo, coordinador del programa de resiliencia del ecosistema y alcance comunitario

La cacería de animales silvestres, en el caso de la Península de Osa, tiene claras características para ser considerada como un elemento cultural de las personas que la practican. Estas características se cumplen mayormente con quienes practican el monteo y con quienes cazan exclusivamente para consumir la carne. La gran mayoría de estos casos ya no se considera una práctica, sino una costumbre o tradición. Pero esta valoración de elemento cultural no es válido para otros tipos de cacería, por ejemplo, hay quienes cazan, venden la carne o quienes lo hacen como “deporte”, pues median otras razones, que nada tienen que ver con arraigo o costumbre, como es el uso de la carne para negocio o la utilización de la cacería como una manera de canalizar “gustos” como el uso de armas o el solo “placer” de matar animales indiscriminadamente.

Investigaciones en la Península de Osa dan una razón social para entender que la cacería de fauna silvestres es de autoconsumo y no de subsistencia, ya que no es la principal fuente de proteínas,  aunque los mamíferos, tepezcuintle (Cuniculus paca), chancho de monte o chancho cariblanco (Tayassu pecari) y saíno (Pecari Tajacu), son los más cazados.

Los perros son un componente importante para la actividadad de la caceria. Foto: Marco Hidalgo-Chaverri

El protagonista principal de la actividad de caza es el perro, que es criado y entrenado para ese propósito, con énfasis en perros identificados como “tepezcuintleros” o “saineros”. Hay una fuerte valoración y admiración por el “buen perro”. El objetivo principal es observar y escuchar al perro “rastreando al animal en el monte”, y hay una fascinación especial con respecto a la forma como este ladra en tanto está tras el rastro de la presa.

La cacería en Osa es una actividad que se debilita, posiblemente por la generación actividades económicas alternas como es el caso del turismo rural comunitario, y donde la experiencia de conocer nuestros bosques es valorado, y la vida silvestre paso hacer un atractivo del producto que se ofrece, además de haber encontrado un mundo laboral, donde la gente que caza ha encontrado otras oportunidades. Otra posible explicación, es la participación activa de miembros de las comunidades en grupo de monitoreo biológico comunitario, que han dado respuesta al interés de sus pobladores por entender y proteger la naturaleza que heredaron.

El cazador con su perro dentro de una madriguera de Tepezcuintle. Foto: Marco Hidalgo-Chaverri

La cacería como elemento cultural ha resistido el tiempo, sin importar las vicisitudes, ahora es el peor de los escenarios en un contexto de desarrollo que quiere cambiar por el bien de todos, donde la cacería ya no se justifica, por eso Conservación Osa asumió el reto a través del Proyecto de “Prevención del colapso de los ecosistemas: una alianza de vigilancia basada en la ciencia ciudadana” con el financiamiento del International Conservation Fund of Canada, de realizar un esfuerzo integral de acciones de manejo de vida silvestre y restauración de los ecosistemas en buscar con los grupos organizados locales la reducción del impacto sobre la fauna.

Aves, Birds, Community Outreach, Science and Research

Descubriendo la ecología de un ave endémica y en peligro en Osa: Habia atrimaxillaris

Blogpost por Arlet Quiros-Calvo, ganador de la Beca Alvaro Ugalde y estudiante de maestría en la Universidad de Costa Rica

Macho y hembra de izquierda a derecha de tangara hormiguera carinegra (H. atrimaxillaris). Fotos: Arlet Quiros-Calvo

 Me llamo Arlet, trabajo con una especie en peligro de extinción, especial porque se encuentra en un único lugar del mundo. La tangara hormiguera carinegra, Habia atrimaxillaris, habita solamente en la Península de Osa y en el Refugio Nacional de Vida Silvestre Golfito-Parque Nacional Piedras Blancas en Costa Rica.

 Se cree que su población está disminuyendo rápidamente dentro de su pequeño rango geográfico debido a una gran reducción de su hábitat, resultante de la deforestación y la expansión de la frontera agrícola en el Pacífico Sur.

 Según investigaciones en la Gamba de Golfito, esta especie tiene una preferencia por los bosques primarios y bosques secundarios maduros. Al ser una especie que forrajea en el sotobosque, es decir, en la vegetación que se encuentra por debajo del dosel, puede ser muy sensible a las fragmentaciones del bosque. Aún así, el estado de conservación actual de la especie y el conocimiento sobre sus preferencias de hábitat es muy limitado en la Península de Osa, por lo que decidí ampliar la información existente sobre esta ave con la beca Álvaro Ugalde de Conservación Osa.

Los asistentes monitoreando día a día los nidos (izquierda). Realizando mediciones de las parcelas en Dos Brazos del Rio Tigre y la Tarde (derecha). Fotos: Arlet Quiros-Calvo

Desarrollamos esta investigación en sitios ubicados en la comunidad llamada La Tarde y la comunidad Dos Brazos de Rio Tigre, donde localizamos individuos en dos parcelas. Cuando nos dispusimos a monitorearlos, día a día, ¡descubrimos algunos secretos de su reproducción! 

Hasta el momento, hemos descubierto información muy valiosa para la conservación de esta peculiar especie. En los meses de época reproductiva (febrero-abril), observamos su comportamiento de cortejo y apareamiento, la selección del sitio de anidación, preferencia de hábitat, el número de huevos, su alimentación, e incluso anotamos datos de polluelos depredados. Además, mediante videos, llegamos a ver actividades cotidianas como forrajeo, búsqueda de alimento e incubación, lo cual nos ayuda a entender la complejidad reproductiva de la especie y su adaptabilidad en Osa. Adicionalmente, el comportamiento reproductivo es diferente en Dos Brazos de Rio Tigre y la Tarde, por la misma razón: la fragmentación de propiedades vecinas al Parque Nacional Corcovado.

Nido encontrado en la palma suita Asterogyne martiana en Dos Brazos de Río Tigre. Foto: Arlet Quiros-Calvo

A pesar de que en la literatura se menciona que la distribución de la especie se limita a hábitat maduro, nosotros ubicamos nidos en bosques de galería (bosques en los bordes de cuerpos de agua), áreas abiertas, bosques en regeneración y zonas de pendiente.

Al visualizar todos estos datos obtenidos, podemos generar información clave para proteger los bosques de Osa, sus aves y en general toda la biodiversidad presente en esta pequeña área de Costa Rica.

Diseño del nido de H. atrimaxillaris encontrado en Dos Brazos de Rio Tigre. Foto: Arlet Quiros-Calvo

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