Creando una familia de conservación en Osa

Blog por Reyna Schedler,  Pasante del Programa de Ríos Saludables, Wesleyan University

Siempre es difícil salir de casa y salir de Osa Conservation no fue la excepción. Aunque viví allí, solo por dos meses (un tiempo relativamente corto en el gran esquema de las cosas), construí una familia en el equipo de Osa y me uní profundamente a la densa selva y a las extensas playas que conforman la península.

La pequeña cabaña en la que vivía en la finca de Osa Verde. Foto por: Reyna Schedler.

En Osa aprendí que el amor se parece a traer una papaya colectada a mano, río arriba o en los senderos para compartir en una tarde calurosa o pasar todo el día en el campo bajo la lluvia torrencial, con el propósito de ayudar a un compañero investigador a recopilar datos. Aprendí que la magia existe dentro de las puestas de sol de la madrugada, mientras caminas kilómetros y kilómetros en la arena para patrullar los sitios de anidación de tortugas y tener a la vista de la vía láctea a través del dosel de la selva desde el cajón de un camión a altas horas de la noche. Aprendí que la familia se puede crear cuando las personas simplemente se abren entre sí y, a través de una pasión compartida de trabajar horas y horas, para salvar a las especies y los entornos que son tan parte de este planeta como nosotros. Aprendí que cada especie de planta y animal, tiene un papel igualmente importante que desempeñar dentro de un ecosistema, desde el sexy jaguar y el llamativo colibrí iridiscente, hasta la hormiga cortadora de hojas y el árbol de balsa endémico. Aprendí que me encantan las lluvias de la tarde, que te empapan el corazón pero producen una música que siempre sonará en mi corazón. Aprendí que nunca quiero volver a usar zapatos y que nunca sabré la fuente de cada sonido y olor en lo profundo de la selva. Sobre todo, aprendí cuán adaptable debe ser uno en el trabajo de conservación y que cada día es una nueva aventura.

Giant freshwater shrimp (Macrobrachium americanum) capture to be measured and marked as part of the research study. Photo by Anna Moragne

Llegué a Osa Conservation en busca de investigación científica y experiencia en el trabajo de campo y me fui con mucho más. Fui pasante en el programa de Ríos Saludables, así que ayudé con una variedad de cosas, desde llevar a cabo investigaciones de campo y analizar datos hasta ayudar a planificar un festival de biorremediación y trabajar en campañas en las redes sociales. La parte increíblemente especial de ser pasante en este programa fue que me dieron la libertad de trabajar de manera independiente en la investigación que estábamos realizando. Me dieron espacio para contribuir plenamente a nuestro proyecto de investigación y sentí que jugué un papel valioso en los esfuerzos de colaboración para desarrollar esta investigación. Esto me enseñó habilidades en comunicación y organización, así como flexibilidad y adaptabilidad en el campo. Aunque llegué con la experiencia de caminar largas distancias río arriba para recopilar datos, nunca antes había trabajado con camarones gigantes de agua dulce, y sin embargo, con un día en el campo manejándolos solo, aprendí (a través de un poco de prueba y error) cómo capturar , medirlos y marcarlos de manera eficiente. Cuando se rompió una trampa en el campo a muchos kilómetros de la estación, tuve que encontrar una solución rápida para poder continuar el estudio. Y, cuando una tormenta dramática de la época lluviosa se llevó la mitad de nuestras trampas, pude desarrollar un nuevo cronograma de recolección de datos y concentrar mis esfuerzos en otros proyectos. Aprendí a trabajar de manera efectiva con los propietarios para establecer conexiones con la comunidad y difundir los esfuerzos de conservación, desarrollé nuevas habilidades en la edición de videos y afiné las habilidades organizativas al ayudar a planificar un festival para biorremediar un río contaminado en un área que está siendo reforestada.

Caminando por el río Piro para revisar las trampas de camarones como parte de nuestro estudio de marca y recaptura de Macrobrachium americanum. Foto por: Anna Moragne.

A través de esta pasantía se hizo evidente que los países de todo el mundo, especialmente los Estados Unidos, pueden aprender mucho de los esfuerzos de reforestación y conservación de Costa Rica. Cuando salgo de este hermoso país, lamento decir adiós, pero también estoy muy emocionado de compartir con mis comunidades conservacionistas en los Estados Unidos, estas impresionantes formas de involucrar a las comunidades en la restauración ambiental e incitar a la pasión generalizada por proteger esta tierra. Osa Conservation es un poderoso ejemplo del éxito, que viene de crear conexiones mundiales entre personas y organizaciones de todo tipo de orígenes y nacionalidades. Estoy más que orgullosa de haber sido parte de este equipo. Sé que esto no es un adiós, sino simplemente hasta luego. Que nuestros caminos se crucen nuevamente, mientras todos seguimos usando nuestras pasiones para proteger este lugar inspirador en el que vivimos.

Amanecer en la playa de Piro al comienzo de una patrulla matutina con el equipo de tortugas. Foto de Diego Argueta.

Osa Conservation
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