Mi aventura en Osa!!

Blog escrito por Eblim Pereyra 

Les voy a contar cómo empezó mi aventura por Osa. Cuando vi un anuncio de que había un curso que me daría la oportunidad de pasar 8 semanas en la Península de Osa no lo dude y mande la solicitud, porque seamos sinceros, ¿Quién no querría pasar 8 semanas en Osa?, al poco tiempo recibí una notificación de que había sido aceptada en el curso y ahora sí el sueño era real, iba a pasar 8 semanas en Osa.

La aventura más grande  que tuve fue el salirme de mi zona de confort y adéntrame en un mundo del que poco sabía, la ecología del bosque tropical, muchas veces me sentía perdida pero con la ayuda de todas mis compañeras y compañeros me iba ubicando, literalmente era un pez fuera del agua. Aprendí sobre muchos temas de ecología y restauración desde como programar hasta como comunicar la ciencia que se hace, pasando por diferentes técnicas de restauración, sus componentes, pilotear drones y hacer educación ambiental, siempre pensado en cómo aplicar todo ese conocimiento al mar.

Conociendo el jardín de corales de Raising Coral con fines de restauración. Foto Jorge De la O. 

De las mayores enseñanzas que me quedaron de estas 8 semanas es que para hacer conservación es necesario un trabajo en equipo, el cual sea interdisciplinario, que nosotros los “científicos” no podemos hacerlo solos, que las personas de las comunidades son unos grandes aliados y elementos claves para seguir conservando y protegiendo nuestros recursos, como el gran ejemplo que es la comunidad de Rancho Quemado, ahí doña Yolanda y don Trino dijeron palabras que quedaron caladas en mi cabeza, en conservación “ Uno siembra y otros recogen” y “Todo lo que se haga no es para nosotros es para Costa Rica”.

En esta aventura también conocí a los que se convirtieron en mi familia a lo largo de este tiempo, y vaya familia que fuimos, aprendimos a cuidarnos, ayudarnos y apoyarnos entre nosotros, siempre con chistes, risas y bromas. Mi aventura también fue un enriquecimiento cultural gracias a la gran variedad de nacionalidades y culturas con las que pude interactuar, donde aprendí un poquito de cada una.

Pequeña familia llena de risas y bromas. Foto Nina Cordero.

Lo que más voy a extrañar de este gran lugar es el sonido de los monos y las lapas al despertar y avisar que ya es hora del café de la tarde,  los rayos de sol escabulléndose entre el dosel para alumbrar el camino, donde siempre una morfo nos acompañaba, el poder pasar de la playa al bosque en menos de 15 minutos, la intriga de no saber que te podrías encontrar y los atardeceres en la playa, pero sobre todo el sentimiento de estar en casa. Sin duda alguna Osa ha sido de los mejores lugares a los que he ido y una aventura que siempre llevare en mi corazón.

Disfutando de un atardecer en playa Piro . Foto Keylin Castro.,

Intern Osa Conservation
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